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Posted - March 4, 2010.




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¡"Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido"!   Lucas 19: 10


A causa del pecado, la voluntad del hombre quedó pervertida, el hombre quedó sujeto a los poderes de las tinieblas incapacitándolo a someterse voluntariamente a Dios.


En el tiempo de la creación, estuvo establecida una verdadera Teocracia.

Teocracia = es el gobierno de Dios que denota Su Soberanía.  La institución de la Teocracia con sus demandas, sentencias y juicios, señala el propósito determinado de Dios de establecer Su Supremacía y Su objetivo: Su Gloria.


El Reino Teocrático estuvo en el Edén, Dios delegó al hombre completa autoridad y señorío sobre la tierra, pero por cuanto esa autoridad era delegada por Dios, Adán debía estar en sumisión a Dios, por tanto, el gobierno era de Dios.  Pero Adán desobedeció y este periodo de la historia termina con el diluvio ocasionado por la corrupción de la raza humana al rechazar el derecho de Dios de gobernar sobre ellos.


Después del diluvio, el Reino Teocrático vino a estar bajo el gobierno humano cuando Dios instituye Su Pacto con Noé (Génesis 2:1,2), hasta el momento que el hombre rechazo esta forma de autoridad aceptando el establecimiento del reino de Nemrod en Babel, en el cual fue establecida una nueva autoridad e instituido un nuevo sistema de culto.   Pero por cuanto esta autoridad se derivaba de la de Dios, y había de haber sumisión a Dios, el gobierno era de Dios.  Pero el pueblo desobedecía y Dios introdujo una nueva administración en el Reino Teocrático a través de los jueces.

Pero el decaimiento espiritual de Israel se nota al final del libro de los Jueces porque "Cada uno hacia lo que bien le parecía" (Jueces 21:25), esta condición espiritual los condujo a la petición de un rey como lo tenían las demás naciones; y Dios reveló al profeta Samuel que esa acción era un rechazo a la Teocracia porque: "No te han rechazado a ti sino a Mí me han desechado, para que no reine mas sobre ellos"  (Samuel 8:7).

Entonces Dios pasa a una nueva administración del Reino Teocrático por medio de reyes.  Pero por cuanto la autoridad se derivaba de la de Dios, el gobierno era de Dios.

Salomón fue el tercer rey y el ultimo elegido por Dios, con la declinación de la nación en el tiempo de los reyes que sucederían a Salomón, surge la importancia del oficio profético.

Los profetas eran portavoces de Dios y escogidos por Dios, que transmitían el mensaje de Dios a los reyes, quienes la mayoría de las veces desobedecían.  El profeta Ezequiel anuncia la partida de la "Shekina" que en el Antiguo Testamento eran símbolo de la Presencia de Dios.  Con la partida de esa Gloria del templo, Dios marca la terminación del Reino Teocrático, y la nación y los reyes quienes debían manifestar Su Reino, fueron esparcidos de su tierra.

El futuro Reino Teocrático viene a ser el tema más importante de los profetas.  Casi todos los profetas del Antiguo Testamento profetizan de ese Rey:

 "Por tanto, el Señor mismo os dará señal: "He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel", que significa 'Dios con nosotros'.  (Isaías 7:14).


 "Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz.   "Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán limite, sobre el trono de David y sobre su reino disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre.  El celo de Jehová de los ejércitos hará esto"(Isaías 9:6,7)


"Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad.  (Miqueas 5:2)

 
"Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venia uno como Hijo de Hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él.  Y le fueron dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y Su Reino uno que no será destruido". (Daniel 7:13,14).


Todas las funciones de su Gobierno estarían centradas en Su persona.  Isaías lo ve y lo nombra: "Será nuestro Juez, será nuestro Legislador y será nuestro Rey, el mismo nos salvará.  Desde el salmista hasta Malaquías describen la Restauración del Reino por medio de su Rey, Jesús.


En su nacimiento fue reconocido como el Mesías: "Y ahora, concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y llamaras su nombre Jesús.  Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor dios le dará el trono de David su padre; y reinara sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin"(Lucas 1: 31-33).  María, Su madre, entendió el anuncio; Elizabeth profetizó; a Simeón le fue revelado; los tres sabios del oriente vinieron buscando al Rey de los judíos que había nacido; y Jesús comienza su ministerio años mas tarde anunciando: "El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio".  (Marcos 1:15).


Ahora el Reino Teocrático (el Reino o Gobierno de Dios) venia para establecerse en el corazón del hombre.  Había llegado el tiempo de salvar al hombre y trasladarlo del  reino de las tinieblas al Reino de luz de Jesucristo para que el hombre voluntariamente se sometiera a Dios, y Dios reinara en él.

Como expliqué anteriormente, cuando Dios creó al hombre, quedó establecida una verdadera Teocracia; Dios en Su Soberanía delegó al hombre completa autoridad y señorío sobre la tierra.  Cuando Dios le dijo a Adán: 'Señoread sobre todo lo creado...' (Léase Génesis 1:28), estableció una relación teocrática; "...Y sojuzgadla..." fue un ejercicio de la autoridad teocrática.  Por cuanto esta autoridad le fue delegada por Dios, Adán debía estar en sumisión a Dios, porque el gobierno era de Dios.

Aun mas, Adán recibió un mandamiento de Dios: "Y mandó Jehová Dios al hombre diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol del ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás". (Génesis 2: 16,17), con este mandamiento el hombre no debió olvidar quien era Quien, cual era la posición de cada uno, y quien estaba sujeto a Quien. 


Este solo mandamiento le recordaría Quien era su Señor porque: "¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, se del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia?" (Romanos 6:16).  Per Adán desobedeció a Dios, y al desobedecer a Dios obedeció al diablo y todo su dominio pasó a manos del diablo, porque 'Somos esclavos de aquel a quien obedecemos'.

¡Adán no fue engañado!  El apóstol Pablo en su primera carta a Timoteo 2:13,14 dice: Porque Adán fue formado primero, después Eva; y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión".  Adán pecó porque quiso y el pecado lo separó de Dios; el diablo le quitó el dominio y la tierra se convirtió en un lugar donde el espíritu de desobediencia reinaba en los seres humanos, convirtiéndolos por naturaleza en hijos de ira y sometiéndolos a los deseos de la carne y de sus pensamientos.

 
Entonces entendemos que la intención del pecado en su esencia es quitar a Dios del centro de nuestras vida, y cuando Dios no es el centro de nuestros deseos nace la 'iniquidad en tu corazón' (injusticia, maldad); el mismo 'espiritu de iniquidad' que se originó en la rebeldía de satanas contra Dios en el cielo, rompiendo la perfección de la creación de Dios, fue ese mismo 'espirito de iniquidad' que sedujo a millones de ángeles que moraban en el mismo Trono de Dios.  El apóstol Pablo lo llama 'el misterio de la iniquidad' porque ¿cómo podríamos entender que millones de ángeles morando en la Presencia de Dios fuera seducido?  El diablo y sus ángeles fueron echados fuera y ese mismo  vino a la tierra, engañó a Eva, y ese mismo 'espirito de iniquidad' trató de seducir a Jesús en el desierto, pero fracasó; y a través de toda la historia de la humanidad el 'espiritu de iniquidad' ha estado vigente cada día y nos tocado confrontarlo hasta hoy.


El diablo sabe lo que es divino y lo usa para maldad: la sabiduría lo cambia en astucia, la inteligencia en incredulidad contra Dios para que el hombre se sienta como Dios, el poder para engañar a la gente para atraerlos.


Una vez, la iglesia de Corinto estaba en problemas, habían llegado falsos profetas, falsos maestros que se apartaban o mezclaban la doctrina de Cristo, a lo que el apóstol Pablo le escribe diciendo: "Porque os celo con celo de Dios; pues os he desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo.  Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo".  (2Corintios 11:2,3)


Yo creo que lo primero que impresionó a Eva fue una serpiente hablar: "No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal".  (Génesis 3:5).  Estas palabras la sedujeron, porque ¿y si la serpiente tiene razón? A lo mejor ella comió y ¡hasta habla!, y si ella siendo animal prosperó así, ¿Cuánto más nos sucederá a nosotros?  ¡Seremos como Dios!, y pudiendo ser como dioses, estamos sumidos en la ignorancia.

 
¡Seréis como Dios!  El poder de esa palabra creó el germen maldito del pecado en ella.  Eva comenzó a verlo de otra manera: "Bueno para comer, agradable a los ojos y árbol codiciable para alcanzar sabiduría".  (Génesis 3:6).  Más de Dios es la sabiduría, la inteligencia, el consejo y el poder; por tanto la visión de la mujer era falsa en insensata.  Las palabras inicuas tuvieron efectos en aquellos que las escucharon y creyeron, cayeron en la rebelión, la verdad resplandeció y lamentablemente entendieron demasiado tarde que había sido un engaño. 


El diablo estaba contento porque había sometido a todos los seres humanos al pecado y la muerte. El pecado y la muerte reinaban desde Adán hasta Cristo.  Con estas dos armas satanas mantuvo al hombre vencido y sujeto por milenios, el diablo había mantenido su dominio sobre la tierra, se había establecido como príncipe de la potestad del aire y como el dios de este mundo, ¡Hasta que llegó Jesús!, y por primera vez en la historia, el diablo se enfrentó a Alguien a quien no pudo apartar de Dios.  Los demonios sabían Quién era Jesús, ellos sabían que El era el Hijo de Dios y se le sometían. El diablo trató de matarlo muchas veces desde Su nacimiento, pero fracasó. 

 
Después de Jesús ser bautizado el diablo trató de hacerlo caer, que le fuera infiel a dios y usar Su autoridad de Hijo de Dios independientemente de la voluntad del Padre, pero fracasó, Jesús fue tentado en todo conforme a nuestra semejanza, pero fracasaron los intentos, Jesús era fiel a Dios solamente y solo obedecía órdenes de Dios y no del diablo.

Pero cuando Jesús fue clavado en la cruz del Calvario, 'se hizo pecado y destruyó el pecado en Su carne, anuló el acta de los decretos que había contra nosotros, la clavó en la cruz, despojó a los principados y potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz, y al morir, desafío a la misma muerte': "Muerte, vengo a destruir tu reino, y porque saldré cuando Yo quiera y a la hora que quiera y el día que Yo quiera, nadie me quita la vida.  Poe eso me ama el Padre, porque Yo pongo mi vida para volverá a tomar; nadie me la quita sino que Yo de Mí mismo la pongo.  Tengo poder para ponerla y tengo poder para volverla a tomar.  Este mandamiento recibí de mi Padre".  (Juan 10:17,18).   

Y al tercer día Jesús se levantó glorioso de entre los muertos, pues era imposible que fuese detenido por ella; la muerte no tenia argumento, no había precedente de pecado, El era el Autor de la Vida y se levantó triunfante, glorioso: "Sorbida fue la muerte en victoria, muerte ¿Dónde está tu aguijón?  Sepulcro, ¿Dónde está tu victoria?  El aguijón de la muerte es el pecado, fue destruido, lo destruyó en su carne y el poder del pecado, la Ley, ya El la cumplió, entonces comenzó la gracia.

Jesucristo venció el pecado y venció la muerte, sacando a la luz la inmortalidad por medio de Su Evangelio; la vida eterna vino a la luz por medio de Su evangelio; la restauración del hombre vino a la luz por medio de Su Evangelio.

Por eso: "No me avergüenzo del Evangelio porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree".  (Romanos 1:16).

"Porque la Palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios.  Pues escrito está: Destruiré la sabiduría de los sabios, y desecharé el entendimiento de los entendidos.  ¿Dónde está el sabio ¿ ¿Dónde está el escriba?  ¿Dónde está el disputador de este siglo?  ¿No ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo?  Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agrado a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación".  (1Corintios 1:18-21).

Fue así como desde Adán hasta Jesús, el diablo reinó; reinó hasta que Cristo le quitó su principado.

Jesús no solo vino a salvar, ¡Vino a Reinar!  Jesucristo es el Cordero de Dios ofrecido desde la eternidad, desde antes de la fundación del mundo.

¡Solo Él podía salvarnos!

¡Solo El quiso salvarnos!

¡Solo El calificaba para salvarnos!

¡Y Solo El pudo pagar el precio de nuestra salvación y llevarnos a Dios!

 

            ¡ D i o s   l e s   b e n d i g a !!!